Nuestra Lucha por la Supervivencia - Capítulo 42


Capítulo 42: El pasado de Carla

Tercer día en esta escuela...

La noche se extendía como un manto sobre la ciudad devastada. Luego de refugiarse en muchos lugares. El silencio era denso, solo interrumpido por el ocasional gruñido de un infectado errante o el crujir de estructuras debilitadas por el tiempo.

Carla estaba sentada en un rincón, abrazando sus rodillas. Andy, un poco más aliviado por la conversación que tuvo con Scot, la observó por un momento antes de acercarse y sentarse a su lado.

—No has dicho mucho hoy —comentó con suavidad.

Carla soltó una risa sin humor.

—No hay mucho que decir.

Andy la miró con atención. Sabía reconocer cuando alguien cargaba con un peso invisible.

—Cuéntame —dijo finalmente.

Carla levantó la vista hacia él, indecisa. Luego suspiró y se apoyó contra la pared, perdiendo la mirada en el techo ennegrecido por el humo de incendios pasados.

—Cuando tenía 12 años, yo estaba con mi hermano menor, Daniel. Él tenía 6 años.

Andy sintió un nudo en el estómago. No necesitaba escuchar el resto para saber que la historia no tendría un final feliz.

—Al principio creí que podría protegerlo —continuó Carla, con la voz temblorosa—. Hacíamos todo juntos. Jugábamos, explorábamos, yo siempre intentaba cuidarlo. Pero un día… un día me distraje por un momento. Solo un segundo.

Andy no dijo nada. Dejó que ella hablara a su propio ritmo.

—Estábamos en un parque. Nos gustaba subir a los columpios, correr por el césped. Ese día, Daniel vio algo en la calle… una pelota, creo. Salió corriendo antes de que pudiera detenerlo.

Carla apretó los puños, conteniendo el temblor en su voz.

—Grité su nombre. Corrí tras él. Pero antes de que pudiera alcanzarlo… un auto apareció de la nada.

Se abrazó el torso, como si intentara sostenerse a sí misma.

—El conductor no pudo frenar a tiempo. Yo lo vi todo, Andy. Lo vi caer. Corrí hacia él, lo tomé en mis brazos… y me miró. Con miedo, con dolor… y luego se fue.

En ese momento, su mente le recordó las últimas palabras que le dijo a su hermano:

"No... no, hermanito... por favor... ¡aguanta, aguanta, te vas a poner bien! ¡Te lo prometo! Solo resiste un poco más, ¿sí?

Su hermanito la miró con ojos vidriosos, tratando de sonreír débilmente, su respiración entrecortada.

"¡No te vayas, no te vayas, por favor! ¡No me dejes sola!"

Carla apretó su pequeña mano contra su pecho, sintiendo cómo se enfría poco a poco.

"¡Te juro que voy a cuidarte, siempre! ¡Solo quédate conmigo! ¡Hermanito!"

Él intentó decir algo, pero su voz apenas es un susurro. Sus ojos se cerraron lentamente, y su mano se deslizó con la de Carla.

"¡No! ¡No, no, no! ¡HERMANOOO!"

Y su grito se ahogó en el silencio de la noche.

Un silencio pesado se instaló entre ellos. Carla cerró los ojos, como si al hacerlo pudiera borrar la imagen de su mente.

—Desde entonces, cada vez que veo a un niño en peligro, pienso en Daniel. Pienso en lo que no pude hacer por él.

Andy sintió un dolor en el pecho. Entendía su culpa, porque también había sentido la misma.

—Carla… no fue tu culpa.

Ella negó con la cabeza.

—Claro que lo fue. Si hubiera estado más atenta, si hubiera sido más rápida… ¡si hubiera hecho algo diferente!

Andy apoyó una mano en su hombro.

—Todos hemos perdido a alguien —dijo en voz baja—. Yo también perdí a mis padres. No pude hacer nada. No pude salvarlos. Y eso me destruyó por dentro.

Carla lo miró, sorprendida. Andy rara vez hablaba de sí mismo.

—Lo que quiero decir es que, por más que lo odiemos, por más que nos castiguemos, no podemos cambiar el pasado. Pero sí podemos decidir qué hacer con el presente.

Carla bajó la vista, procesando sus palabras.

—Por eso ayudaste a ese hombre y a su hija, ¿verdad? —preguntó finalmente.

Andy asintió.

—Porque si hay algo que puedo hacer ahora, algo que pueda marcar una diferencia, entonces lo haré. Para no repetir los mismos errores.

Carla soltó un suspiro largo y tembloroso. No se sintió mejor, pero tampoco tan rota como antes.

—Gracias, Andy.

—Siempre.

Desde el otro lado de la habitación, Scot los observaba en silencio. Entendió algo en ese momento. No solo él había encontrado una razón para seguir adelante. Andy y Carla también estaban en esa búsqueda.

El sol comenzaba a asomarse en el horizonte. Un nuevo día en el apocalipsis. Un nuevo día para pelear por seguir vivos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Nuestra Lucha por la Supervivencia - Capítulo 1

Nuestra lucha por la Supervivencia - Capítulo 57

Nuestra Lucha por la Supervivencia - Capítulo 58