Nuestra Lucha por la Supervivencia - Capítulo 10


Capítulo 10: Un respiro en la tormenta

Los gruñidos de los infectados quedaron atrás, sofocados por la distancia y la oscuridad de la noche. Andy todavía podía sentir su corazón martillando en su pecho, sus pulmones ardiendo por el esfuerzo. A pesar de que habían escapado, la tensión no desaparecía. En este mundo, la seguridad era una ilusión.

Eva caminaba al frente, moviéndose con sigilo entre calles en ruinas y edificios colapsados. Sabía exactamente dónde pisar, dónde detenerse y cuándo acelerar el paso. Se notaba que no era la primera vez que cruzaba esta ciudad fantasma.

Finalmente, tras una eternidad de precaución y silencio, Eva se detuvo frente a un edificio de apartamentos. Se giró hacia el grupo, observándolos con expresión seria.

"Aquí pasaremos la noche", susurró. "Rápido, entren antes de que alguien o algo nos vea."

Uno a uno, Andy, Carla, Scot y el niño que llevaban con ellos pasaron a través de una entrada disimulada entre los escombros. Subieron por una escalera de emergencia, sintiendo cada crujido de los peldaños bajo sus pies como una alarma en medio del silencio absoluto.

Cuando finalmente llegaron al tercer piso, Eva empujó una puerta cuidadosamente reforzada y los hizo entrar a un departamento en penumbras. Dentro, el polvo flotaba en el aire y el mobiliario estaba desgastado, pero la sensación de refugio era evidente.

Carla se apresuró a acomodar al niño sobre unas mantas improvisadas. Scot inspeccionó el lugar con su rifle en mano, siempre alerta. Andy, por su parte, se dejó caer contra la pared, sintiendo el peso del día sobre sus hombros.

"¿Este es tu escondite?" preguntó Scot, sin apartar la mirada de las ventanas.

Eva se encogió de hombros. "Es temporal. No hay lugares seguros, solo sitios menos peligrosos."

El silencio se instaló entre ellos. Después de tanto caos, la quietud era casi sofocante.


El peso del pasado

Andy cruzó los brazos y observó a Scot. Había algo en su mirada... algo que siempre estaba allí, pero que nunca antes había notado con tanta claridad. Era una carga invisible, una cicatriz que iba más allá de lo físico.

Carla también lo percibió.

"Scot..." comenzó con cautela, "antes de todo esto, ¿cómo era tu vida?"

El exsoldado no respondió de inmediato. Continuó observando por la ventana, como si su mente estuviera en otro tiempo, en otro lugar. Finalmente, exhaló y apoyó la espalda contra la pared.

"Fui soldado antes que policía", dijo en voz baja. "Aprendí a pelear, a seguir órdenes... a no cuestionar."

Andy y Carla intercambiaron miradas. Eva, sentada en un rincón con los brazos cruzados, también pareció interesada en la conversación.

"Pero había algo que no entendía en aquel entonces", continuó Scot. "Algo que me tomó años aprender."

Se quedó en silencio por un instante antes de murmurar un nombre.

"Ethan."

El nombre pareció pesar en el aire. Scot cerró los ojos, como si lo estuviera viendo en su memoria.

"Era mi compañero en el ejército. El tipo de persona que nunca se rendía, sin importar cuán jodido fuera todo. Mientras yo me enfocaba en cumplir la misión, él siempre encontraba algo por lo que seguir adelante."

Andy se inclinó hacia adelante. "¿Qué era ese algo?"

Scot sonrió con amargura. "Su familia. Una esposa, un hijo. Tenía un futuro al que quería regresar."

Carla sintió un nudo en el estómago. Podía adivinar dónde terminaba esta historia.

"Durante una operación, quedamos atrapados bajo fuego enemigo. No teníamos refuerzos, solo una posibilidad de sobrevivir: correr en momentos diferentes."

Hizo una pausa. Su voz se volvió más baja.

"Ethan me dijo que corriera primero. Que lo cubriera desde adelante."

Eva, que había permanecido en silencio, frunció el ceño. Carla se tapó la boca, mientras Andy sintió un escalofrío.

"Corrí", continuó Scot. "Pero cuando miré hacia atrás... él ya no estaba."

El silencio fue absoluto.

"Nunca encontré su cuerpo", susurró. "Solo una mancha de sangre en el suelo."

Andy tragó saliva. Scot había perdido algo más que un amigo ese día.

"Por eso te hiciste policía", dedujo Andy.

Scot asintió. "Quise seguir adelante. Pensé que, si me mantenía en movimiento, si seguía luchando... podría encontrar algo más por lo que vivir."

Eva se enderezó y lo miró fijamente.

"Y ahora? ¿Has encontrado algo?"

Scot tardó en responder. Miró a Andy, luego a Carla, y finalmente al niño dormido.

"Tal vez", admitió en voz baja.


Un futuro incierto

El grupo se quedó en silencio por un rato más. La noche avanzaba y el cansancio se volvió insoportable.

Eva apagó la linterna. "Descansen. No sabemos qué nos espera mañana."

Carla acomodó al niño a su lado y cerró los ojos.

Andy, a pesar del agotamiento, no podía dormir. Miró a Scot, quien seguía despierto, observando el techo con una expresión indecifrable.

En el silencio, Andy comprendió algo.

Scot había perdido mucho. Había visto morir a un hombre que lo inspiraba, y había pasado años buscando algo que llenara ese vacío.

Pero ahora, ya no estaba solo.

Andy se giró hacia un lado y cerró los ojos.

Sabía que las cosas solo se pondrían más difíciles.

Pero al menos, ya no estaban luchando solos.

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