Nuestra Lucha por la Supervivencia - Capítulo 19
Capítulo 19: Un trágico suceso
La noche estaba en calma, pero Carla no podía dormir. El sonido del viento moviendo las láminas metálicas de la comunidad la hacía sentir atrapada. Miró a David, quien dormía abrazado a su brazo, y sintió un nudo en la garganta. No podía dejar que algo le pasara.
Andy y Scot también estaban en vela, sentados en la esquina del refugio improvisado que les habían asignado. Eva miraba por una rendija de la pared, observando a los guardias de Isaac patrullar la zona.
“Si vamos a escapar, tiene que ser esta noche,” susurró Carla.
Andy asintió. “Si esperamos más, Isaac se dará cuenta de que desconfiamos. Y no sé tú, pero no quiero ver qué hace con la gente que no está de su lado.”
Scot suspiró. “Saldrán detrás de nosotros. No los subestimen.”
Carla miró a David. “No me importa. Lo sacaremos de aquí.”
Eva frunció el ceño. “¿Y si algunos de los sobrevivientes aquí también quieren escapar? No todos están con Isaac.”
Andy lo pensó. Era cierto. Desde que llegaron, habían visto miradas de miedo y desesperanza. Algunas personas querían salir, pero tenían miedo de lo que haría Isaac si intentaban irse.
“Solo podremos llevarnos a los que puedan moverse rápido,” dijo Andy. “No podemos dudar.”
Scot sacó un cuchillo y lo revisó. “¿Y si Isaac ya sospecha? Porque lo hará.”
Carla tragó saliva. Isaac no era un tonto. Y lo peor es que parecía disfrutar verlos luchar con sus decisiones.
Isaac observaba todo desde su torre de vigilancia. Desde que los nuevos habían llegado, algo había cambiado en la comunidad. Había murmullo, dudas, pequeños gestos que lo irritaban.
Había visto ese tipo de cosas antes. Rebeldes que creían que podían desafiar el orden. Él no podía permitirlo.
Caminó hacia uno de sus hombres. “Duplica la vigilancia esta noche.”
El guardia asintió. “¿Esperamos problemas?”
Isaac sonrió apenas, sin dejar de mirar la oscuridad más allá de la torre:
—Siempre. La gente solo actúa cuando tiene miedo… igual que allá afuera. El orden no nace del progreso, sino del caos bien controlado.
El guardia se quedó en silencio, tragando saliva. Isaac siguió caminando como si no hubiera dicho nada especial.
El momento llegó pasada la medianoche. Andy y Scot hicieron una señal y se movieron en silencio. Eva fue la primera en salir por un pasillo entre dos construcciones de madera, mientras Carla cargaba a David en sus brazos.
Se movieron con cautela, ocultándose en la sombra de un contenedor oxidado. Eva miró hacia la torre de vigilancia y levantó la mano: dos guardias en la entrada, otro en la torre.
Andy asintió. “Scot, te encargas del de la torre. Nosotros pasaremos por el lado.”
Scot sacó un cuchillo y se movió con sigilo. Eva y Andy siguieron adelante, con Carla pegada a ellos.
David parpadeó somnoliento. “¿A dónde vamos?” susurró.
Carla le puso un dedo en los labios. “Shh. Es un juego. No hagas ruido.”
El niño asintió, abrazándola con más fuerza.
Scot trepó por la estructura con habilidad. Con un movimiento rápido y silencioso, hundió la hoja en la garganta del guardia. Lo sostuvo mientras el hombre convulsionaba y lo dejó caer sin hacer ruido.
Desde la torre, Scot hizo una señal. “Listo.”
Andy se preparó para correr, pero entonces una luz de linterna cruzó el patio. Todos se agacharon.
Un guardia se acercó. “¿Quién anda ahí?”
Carla contuvo la respiración.
El guardia caminó despacio, observando las sombras. En ese momento, un ruido se escuchó detrás de él. Se giró de golpe, levantando su arma.
Era Eva.
La joven había estado observándolos en silencio. Miró a Andy, luego al guardia, y supo qué debía hacer. Con rapidez, agarró una piedra y la lanzó lejos, haciendo ruido en otra dirección.
El guardia se giró por instinto. Fue suficiente para que Andy saltara sobre él y lo derribara. En cuestión de segundos, el hombre dejó de moverse.
Eva miró a Andy. “Los vi irse. Llévenme con ustedes.”
Andy asintió. “Vamos.”
Se apresuraron hacia la valla. Scot ya estaba allí, levantando un pedazo de la reja que habían logrado cortar en los últimos días. Uno a uno, comenzaron a salir.
Entonces, una voz heló la sangre de Carla.
“¿A dónde creen que van?”
Isaac estaba allí, de pie, con su rifle apuntándolos. Sus hombres lo rodeaban.
David gimió y se aferró a Carla.
Isaac sonrió. “¿Realmente creían que no lo notaría?”
Andy apretó los dientes. “¡Déjanos ir!.”
Isaac rió. “Si quieres justicia, vuelve al viejo mundo. Aquí solo hay poder o muerte.”
Luego Miró a Carla. “Me preguntaba cuánto tiempo tardarías en quebrarte. Pero aún tienes mucho que aprender.”
Se giró hacia David. “Y este niño… ha sido una carga desde que llegó. Carla, ¿realmente crees que él tiene un lugar en este mundo?”
Carla sintió un frío recorrerle la espalda. “¡No te atrevas!.”
Isaac suspiró. “Las decisiones difíciles nos hacen más fuertes.” Levantó el arma.
El mundo pareció moverse en cámara lenta. Andy gritó. Scot sacó su pistola. Carla abrazó a David.
Y entonces…
Un disparo.
Isaac apretó el gatillo.
David jadeó. Sus ojos se abrieron de golpe. Un hilo de sangre cayó de su boca.
Carla gritó.
David se desplomó en sus brazos.
Andy disparó. Scot disparó. El caos se desató. La comunidad despertó con gritos y balas.
Pero Carla solo podía ver una cosa: los ojos de David mirándola, hasta que finalmente se apagaron.
Su pequeño cuerpo se volvió pesado.
Isaac sonrió.
“Matar a un niño no me convierte en un monstruo. Criarlo en este infierno sí lo haría.”
Y en ese momento, algo en Carla se rompió para siempre.
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